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Malestar
y críticas contra Zapatero
Madrid/DPA
Cuando Evo
Morales visitó España en enero pasado, fue recibido con
honores y agasajado por el jefe del gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, y el rey Juan Carlos, pese a que en ese
momento ni siquiera había asumido oficialmente la presidencia de
Bolivia.
En un gesto de apoyo al líder indígena, el Ejecutivo
español además anunció en esa oportunidad la
condonación de una parte sustancial de la deuda boliviana con
España y tranquilizó a la opinión pública
respecto a los polémicos planes de Morales para nacionalizar los
recursos de gas y petróleo de su país.
Ahora que esa medida se ha consumado y en la prensa y la
televisión aparecen soldados tomando plantas de gas o
refinerías de petróleo, la percepción del
mandatario boliviano desde España ha cambiado radicalmente.
Gobierno, oposición y hasta los editoriales de los
periódicos coinciden en criticar la forma en que se ha llevado a
cabo la nacionalización, que supone un duro golpe para la
petrolera hispanoargentina Repsol YPF y, por ende, para los intereses
de España en Bolivia.
Durante su visita en enero, Morales dijo que su gobierno
ejercería "el derecho de propiedad" sobre sus recursos
naturales, pero enfatizó que eso no significaría
"confiscar, ni expropiar ni expulsar a las empresas" que sean
"respetuosas" con las leyes bolivianas. Pero a la luz del decreto de
nacionalización, la opinión generalizada en España
es que Morales está precisamente expropiando a las
compañías y que, por lo tanto, faltó a su palabra.
De paso, los acontecimientos en el país andino sirven al
opositor Partido Popular (PP) para arremeter contra el gobierno
socialista de Zapatero, al que acusa de una errada política
exterior respecto a líderes tan controvertidos como el cubano
Fidel Castro, el venezolano Hugo Chávez y ahora Morales.
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